El poder de la voluntad es superior a la voluntad del poder de hacernos perder la voluntad.

La vida en si misma no tiene sentido ni valor ni finalidad, solo nosotros a lo largo de nuestra existencia le brindamos un sentido, le damos un valor y le asignamos una finalidad. Todo lo que nos dicen que debe ser la vida, carece de "valor y sentido"; la vida debe ser lo que elijamos que sea.

jueves, 4 de febrero de 2010

Fedor Dostoievski: Memorias del subsuelo.

Este gran autor, se introduce en la compleja psicología humana y sus misterios como pocos lo pueden hacer , aquí dejo un fragmento de este genio de la literatura.

¿quién fue el primero que dijo, que proclamó que el
hombre comete villanías sólo porque no sabe ver cuáles son sus propios intereses, y que si lo ilustrasen, si le abriesen los ojos ante sus verdaderos intereses, ante sus intereses normales, dejaría inmediatamente de cometer villanías y se convertiría acto seguido en un hombre bueno y honrado, puesto que, ilustrado por la ciencia y comprendiendo sus verdaderos intereses, obtendría las ventajas que el bien proporciona? Como se sobrentiende que nadie puede obrar a sabiendas contra su propio interés, el hombre se vería obligado, por decirlo así, a hacer el bien. ¡Como un niño! ¡Como un niño puro e ingenuo!
Pero ¿acaso el hombre, en el curso de sus miles de años de vida en la Tierra, ha obrado siempre al dictado de su interés? ¿Qué haremos entonces de esos millones de hechos que atestiguan que los hombres, aún advirtiendo cuál es su interés, lo relegan a un segundo plano y siguen un camino completamente distinto, lleno de riesgos y azares? No están obligados a ello, pero parecen querer evitar la ruta que se les
indica y trazarse libremente, caprichosamente, otra llena de dificultades, absurda, oscura, apenas visible.
Ello prueba que esa libertad les seduce más que sus propios intereses... ¡Intereses! ¿Qué es el interés? ¿Se comprometen ustedes a definirme con toda exactitud en qué consiste el interés del hombre? ¿Qué dirán ustedes si un buen día se comprueba que el interés humano en ciertos casos puede, o incluso debe, consistir en desear no una ventaja, sino un perjuicio? Si es así, si puede presentarse el caso, todo se derrumba. ¿Qué creen ustedes? ¿Se puede presentar un caso semejante?
¿Están exactamente clasificados los intereses
humanos? ¿No hay algunos que no figuran ni pueden figurar en las clasificaciones formadas por ustedes?
Porque, que yo sepa, señores, ustedes han catalogado los intereses humanos de acuerdo con las cifras
medias de las estadísticas y de las fórmulas económico-científicas. Los intereses humanos son según ustedes, la riqueza, la tranquilidad, la libertad, etcétera. Tanto, que el hombre que rechace a sabiendas y ostensiblemente ese catálogo debe ser considerado, en opinión de ustedes , como un oscurantista, como un loco. ¿No es así? Pero he aquí algo muy extraño; ¿cómo es posible
que esos estadísticos, esos sabios, esos filántropos, dejen siempre a un lado cierto elemento en sus cálculos
de los intereses humanos? Ni siquiera lo tienen en cuenta en sus fórmulas, por lo que falsean resultados. Sin
embargo, no sería difícil introducir el elemento en cuestión. ¿Por qué no lo hacen? ¿Por qué no lo
introducen para completar la lista? La dificultad procede de que dicho elemento es tan particular, que no puede encontrar sitio en ninguna clasificación ni inscribirse en ninguna lista.
¿Acaso no hay algo que es para todos nosotros más
querido que nuestros más altos intereses? Dicho de otro modo (para no violar la lógica), ¿no existe para
nosotros un interés (el que se deja de lado, ese del que acabamos de hablar) más interesante que todos los demás intereses, más alto que todos ellos, un interés por el que el hombre está dispuesto a obrar, si es preciso, en contra de todas las reglas, es decir, en contra de la razón, sacrificando a él su honor, su paz, su felicidad, todas las cosas bellas y convenientes, en una palabra, sólo por obtener una que es más querida
para él que todas las demás, una en la que ve su interés supremo?
«Sí -me dirán ustedes-, pero eso es también un interés...»
¡Permítanme! Voy a explicarme. No podíamos seguir adelante sin aclarar las cosas. Lo singular de ese
interés es que destruye las cosas. Lo singular de ese interés es que destruye todas nuestras clasificaciones y derriba todos los sistemas edificados por los amigos del género humano para la felicidad del hombre. En una palabra, es un estorbo, un obstáculo. Pero antes de decirles a ustedes cuál es ese interés, reflexionen, ustedes están convencidos de que la especie humana se acostumbrará a mejorar cuando se haya desembarazado completamente de ciertas malas tendencias, cuando el sentido común y la ciencia hayan reeducado completamente la naturaleza humana y la hayan orientado por un camino normal. Ustedes están seguros de que entonces el hombre cesará de errar deliberadamente y se verá, por decirlo así, en la imposibilidad de desear oponerse a sus intereses normales.
¿Por qué el hombre debe actuar según sus intereses, además cuales son los intereses humanos? esto es algo individual , existen intereses diferentes para cada ser ¿Qué sucede si me interesa a mi sufrir y ser un infeliz? ¿O acaso tengo que desear tener una vida prospera, pacifica, monótona, falsa y mediocre? No existen los intereses universales que correspondan a todos los seres.
Pero el hombre con voluntad fuerte, quienquiera que sea, aspira siempre y
en todas partes a obrar de acuerdo con su voluntad y no con arreglo a las prescripciones de la razón y del interés. Ahora bien, la voluntad de uno puede, y a veces incluso debe,
oponerse a sus intereses. Mi voluntad; mi libre albedrío; mi capricho, por insensato que sea; mi fantasía sobreexcitada hasta la demencia... Esto es lo que se aparta a un lado, éste es el precioso interés que no tiene espacio en ninguna de esas clasificaciones que componen ustedes y que rompe en mil pedazos todos los sistemas, todas las teorías.
¿De dónde se han sacado nuestros sabios que el hombre necesita voluntad normal y virtuosa? ¿Por qué suponen que el hombre aspira a poseer una voluntad ventajosa y razonable? El hombre sólo aspira a tener una voluntad independiente, cualesquiera que sean el precio y los resultados.

Ciertamente, si se logra descubrir la fórmula de todos nuestros deseos, de todos nuestros caprichos; es decir, de dónde proceden, cuáles son las leyes de su desarrollo, cómo se reproducen, hacia qué objetivos tienden en tales o
cuáles casos, etc., es probable que el hombre deje inmediatamente de sentir deseos. ¿He dicho «probable»? ¡No, es seguro! ¿Qué satisfacción puede proporcionarle desear solamente de acuerdo con tablas de cálculos? Pero aún hay más. El hombre descenderá inmediatamente a la categoría de una simple tuerca.
Porque ¿qué es un hombre despojado de deseo y voluntad, sino una tuerca, un simple engranaje? ¿Qué opinan ustedes sobre esto? Examinemos las probabilidades: ¿puede ocurrir o no?
«¡Humm -dicen ustedes-. Nuestros deseos son equivocados con gran frecuencia, porque nosotros nos
equivocamos en la valoración de nuestros intereses. Aspiramos a cosas inconvenientes porque nuestra
estupidez nos hace creer que pretendemos lo que nos conviene. Pero cuando nos lo hayan explicado todo, cuando todo se haya puesto en orden y fijado previamente (lo que es muy posible, pues es una tontería creer que ciertas leyes de la naturaleza van a ser siempre indescifrables), es evidente que ya no habrá sitio para los deseos. Si nuestra voluntad se enfrenta con nuestra razón, podremos razonar y no desear, ya que a un ser que razona le es imposible desear estupideces, ir conscientemente en contra de la razón, perjudicarse
a sabiendas... y como todos los deseos y todos los razonamientos podrán calcularse con anticipación, ya
que con toda seguridad se habrán descubierto las leyes de nuestra voluntad y sus deseos, será posible confeccionar una especie de deseos y desear ateniéndonos a ella.
Por consiguiente, me será posible calcular mi existencia con treinta años de anticipación. En una palabra, si tal cosa sucede, tendremos que limitamos a comprender. Y habremos de repetimos sin descanso que en esos momentos la naturaleza no se preocupa en absoluto por nosotros y que, por lo tanto, hemos de aceptarla como es y no como la vemos cuando la adorna nuestra fantasía,

Desde luego, la razón es una cosa excelente: de esto no hay duda. Pero la razón es la razón, y sólo satisface a la facultad razonadora del hombre. En cambio, el deseo es la expresión de la totalidad de la vida humana, sin excluir de ella la razón ni los escrúpulos; y aunque la vida, tal como ella se manifiesta, suela tener un aspecto desagradable, no por eso deja de ser la vida y no la extracción de una raíz cuadrada.
Yo deseo vivir dando satisfacción a todas mis facultades vitales y no únicamente a mi facultad de
razonar, que no representa, en suma, sino la vigésima parte de las fuerzas que hay en mí. ¿Qué sabe la razón? Únicamente lo que ha aprendido (nunca sabrá más, seguramente. Esto no es un consuelo, pero no hay que disimularlo). En cambio, la naturaleza humana obra con todo su peso, por decirlo así, con todo su contenido, a veces con plena conciencia y a veces inconscientemente. Comete algunas pifias pero vive. me repiten que a un hombre culto, al hombre
del porvenir, en una palabra, le es imposible desear deliberadamente lo que es contrario a sus intereses.
Esto es tan claro como las matemáticas. Estoy completamente de acuerdo: tiene una claridad y una exactitud matemáticas. Pero les repito por centésima vez que existe una excepción, que hay hombres que pueden desear lo que saben que es desfavorable para ellos, lo que les parece estúpido, insensato; hombres que obran así sólo por eludir la obligación de escoger lo provechoso, lo digno. Porque esa insensatez, ese capricho, es quizá lo más ventajoso que existe para nosotros en la tierra, sobre todo en ciertos casos. Incluso es posible que esta ventaja sea superior a todas las demás aunque sea evidente que nos perjudica y contradice las conclusiones más sanas de nuestro razonamiento. Y es que nos conserva lo principal, lo que más queremos: nuestra personalidad. Algunos afirman que esto es precisamente lo más preciado que tenemos. La voluntad puede querer a veces ponerse de acuerdo con la razón, sobre todo si no se abusa de este acuerdo, si se aprovecha moderadamente. Pero con gran frecuencia, incluso casi siempre,
la voluntad se niega obstinadamente a ponerse de acuerdo con la razón, Si me dicen ustedes que el caos, las tinieblas y las maldiciones pueden estar también calculados de
antemano y tan exactamente que este cálculo paralizará el impulso del hombre, y, por lo tanto, la razón triunfará una vez más; si me dicen esto, les contestaré que el hombre no tendrá ya más que un medio para hacer su voluntad: volverse loco.
Estoy seguro de esto, pues no cabe duda de que la mayor preocupación del hombre ha sido siempre demostrarse a sí mismo que es un hombre y no un engranaje. Arriesgaba en ello su existencia, pero se lo demostraba; vivía como un troglodita, pero se lo demostraba. Y, después de todo esto, ¿cómo no pecar, cómo no felicitarse de que no hayamos llegado todavía al papel de tuerca y de que nuestra voluntad dependa aún de no saben qué?
Ustedes exclamarán (si me hacen todavía el honor de lanzar exclamaciones) que nadie piensa privarme de mi voluntad, que sólo se trata de arreglar las cosas de modo que mi voluntad por sí misma, por su propia iniciativa, pueda acomodarse a mis intereses normales, a las leyes naturales, a la aritmética. ¡Pero díganme! ¿Qué quedará de mi voluntad cuando lleguemos a las frias tablas de cálculos, cuando no haya más que eso de «dos y dos son cuatro»? Dos y dos serán cuatro sin que mi voluntad se mezcle en ello. ¡La voluntad aspira, evidentemente, a otra cosa!
Ustedes pretenden librar al hombre de sus antiguos hábitos y corregir su voluntad adaptándola a las leyes de la ciencia y de acuerdo con el sentido común. Pero ¿están ustedes seguros de que
es necesario corregir al hombre? ¿En qué se fundan ustedes para creer que la voluntad del hombre requiere una educación? ¿Por qué creen que esta educación ha de serle útil? Y, para decirlo todo, ¿por qué están ustedes tan convencidos de que siempre es ventajoso para el hombre no ir en contra de sus intereses normales, reales, garantizados por el razonamiento y la aritmética? Esto no es, en resumidas cuentas, más que una suposición de ustedes. Incluso aunque una ley sea lógica, ¿es acaso la ley humana? Ustedes se
dirán que estoy loco. Pero permítanme explicarme.
Admito que el hombre es un animal esencialmente constructor, obligado a dirigirse a sabiendas a un objetivo, sea el que fuere. Si es un ingeniero, ha de trazar sin descanso nuevas vías en no importa qué direcciones. Pero quizá precisamente por esta causa siente a veces el deseo de salirse por la tangente. Lo hace no sólo porque está condenado a trazar caminos, sino también porque, por muy necio que sea el hombre de acción, comprende a veces que los caminos conducen siempre a alguna parte, y que no es su dirección lo que importa, sino el hecho de que lo conduzcan a un lugar determinado. Así, al hombre juicioso no se le ocurrirá despreciar su profesión de ingeniero y no se entregará a la pereza, la cual es, como todo el mundo sabe, la madre de todos los vicios. Es indiscutible que al hombre le encanta trazar y construir
caminos; pero también adora la destrucción y el caos. ¿Por qué?, Tal vez le gusten la destrucción y el caos (a veces le gustan; esto es indiscutible), porque tiene un temor
instintivo a alcanzar la meta y terminar el edificio que construye. ¡Vaya usted a saber! Acaso este edificio sólo le gusta de lejos. Puede ser que le guste construirlo, pero no vivir en él, y esté dispuesto a abandonarlo el hombre es un ser versátil, y es posible que, como al jugador de ajedrez, le guste sólo la acción, sin importarle el objetivo que se puede alcanzar. Y, ¿quién sabe?, acaso el único objetivo que persigue la humanidad consista en ese esfuerzo, en
esa acción; dicho de otro modo, tal vez la vida no tenga meta exterior, un fin , una orientacion.
Es decir, no hay una fórmula como «dos y dos son cuatro» , esta formula es un
principio de muerte y no un principio de vida. En todo caso, el hombre teme siempre a ese «dos y dos son cuatro», y yo también le temo.
Cierto que el hombre sólo se ocupa en la busca de ese «dos y dos son cuatro», cruza océanos, arriesga su vida en este empeño..., pero les aseguro que teme encontrarlo, pues cuando dé con él, ya no tendrá nada que hacer.
Terminado su trabajo y recibida la paga, los obreros se van a la taberna, y luego completan la noche de esparcimiento de modo que tienen para toda la semana. Pero nuestro hombre culto es muy diferente. Se observa en él cierta desazón cada vez que alcanza uno de sus objetivos. Desea aproximarse a la meta, pero cuando llega, no se siente satisfecho. Esto es verdaderamente gracioso. Y es que el modo de ser del hombre es algo tan cómico como un buen chiste. En fin, sea como fuere, eso de «dos y dos son cuatro» es algo sumamente desagradable. Yo lo calificaría de procaz. «Dos y dos son cuatro» nos desafía con insolencia.
Con los brazos en jarras se planta en medio de nuestro camino y nos escupe al rostro. Admito que eso de «dos y dos son cuatro» es una cosa excelente; pero puesto a alabar, les diré que «dos y dos son cinco» es también, a veces, algo encantador.
Pero díganme: ¿en qué se fundan ustedes para estar convencidos de que sólo es necesario lo normal, lo positivo, el bienestar en una palabra? ¿Acaso la razón no se equivoca en sus apreciaciones? Es posible que el hombre desee únicamente el bienestar. Pero ¿no es igualmente ,posible que desee el sufrimiento? ¿Acaso el sufrimiento no podría ser para él ventajoso como el bienestar? El hombre, a veces, desea apasionadamente el sufrimiento: está comprobado. No hay necesidad de ir a consultar sobre este punto a la historia universal. Pregúntense ustedes a sí mismos; les bastará ser hombres para responderse, por poco que
hayan sufrido. Si quieren conocer mi opinión personal, les diré que es incluso inconveniente desear únicamente el bienestar. ¿Está esto bien?, ¿está mal? No lo sé. Pero es lo cierto que a veces resulta en extremo agradable romper algo. No es que yo defienda precisamente el sufrimiento o el bienestar: lo que defiendo es mi capricho, la LIBERTAD y lucharé, si es preciso, para que se me garantice.
Estoy seguro de que el hombre no renunciará jamás al verdadero sufrimiento, es decir, a la destrucción y al caos.
¡El sufrimiento!... ¡Pero si es la única causa de la conciencia! la
conciencia, a mi entender, es uno de los mayores males del hombre. Pero el hombre la quiere y no la cambiará por ninguna satisfacción. La conciencia es infinitamente superior a «dos y dos son cuatro». Después de «dos y dos son cuatro» no queda, evidentemente, nada, no sólo nada que hacer, sino incluso nada que saber. Lo único que podemos hacer entonces es obturar nuestros cinco sentidos y entregamos a la contemplación. Verdad es que con la conciencia se llega a un resultado idéntico, es decir, a la inacción, pero en ese caso podemos, por lo menos, darnos latigazos de vez en cuando, lo que vivifica un poco el espíritu.

La conciencia trae dolor y libertad ; por eso el dolor, la conciencia y la libertad son inseparables.

viernes, 29 de enero de 2010

La riqueza espiritual.

La riqueza material vale demasiado poco, pues la riqueza realmente valiosa, por ser escasa y más noble, es la riqueza espiritual.
En un mundo tan abundante y rico en cosas materiales lo más valioso es la riqueza espiritual, además esta nos pertenece y nos libera, en cambio las cosas realmente no nos pertenecen. La riqueza espiritual se adquiere mediante el esfuerzo de la voluntad, no se puede comprar.
Por riqueza espiritual entiendo el desarrollo de la inteligencia, la creatividad, la producción artística, los valores libertarios, la moral elevada basada es este mundo y en la gran cantidad de experiencias vividas.
La riqueza material de este mundo contrasta con la tristeza que genera ver la miseria espiritual de los que mas tienen, este es el principal factor de miseria espiritual de los desposeídos., “Pues si la aristocracia que dirige el mundo es mediocre los subordinados también serán mediocres”, la mediocridad de la masa es consecuencia de la mediocridad de los grupos dirigentes.
El ideal seria que no existan grupos dirigentes, pero no quiero ser idealista. La pobreza espiritual de los poderosos se traduce en una mayor pobreza espiritual de los pobres y débiles. ¿Si los que tienen los recursos materiales para ser libres son esclavos, como podemos pretender que los desposeídos sin recursos sean libres? Este es el inconveniente: ¿podemos iluminar al pueblo sino hay luz es los supuestos iluminadores, si estos no conocen el tipo de tierra en donde crece la libertad, quien podrá guiar al resto hacia el camino que conduce al paraíso terrenal que nos puede convertir en una humanidad libre?

Primero libérate tú, luego intenta liberar a los demás (si es que te quedan energías para semejante labor……)

Solo los ricos de espíritu pueden guiar a la humanidad hacia caminos de prosperidad material y espiritual. Los más ricos de espíritu suelen elegir la humildad material. Desconfiar de los que viven en el lujo y pretenden enseñar el camino que conduce a la libertad, el lujo y la inteligencia superior son enemigos. Tan enemigos como la extrema pobreza o indigencia y la sabiduría.

La abundancia de comida no demuestra la riqueza, sino que saber comer lo demuestra. Tener muchas cosas sirve muy poco, saber elegir las pocas cosas que necesitamos para ser felices y vivir bien es lo importante. ¿De que sirve el dinero? ¿Alguien conoce algo más inútil que una cuenta bancaria de varios millones de dólares? El dinero es un medio, nunca un fin. Un medio mas entre varios, el dinero en si, no vale nada, es demasiado inútil.
El sabio genuino desprecia el dinero y ama el conocimiento, le da poca importancia a las viles cosas pero le da mucho valor a lo que eleva al espíritu. Tú eliges miseria espiritual y prosperidad material o riqueza espiritual y humildades condiciones de vida.

Debemos ser espiritualmente elevados y económicamente humildes, seremos “ricos” y “pobres”, pero tendremos el orgullo de tener la riqueza que realmente es más valiosa, a saber, la riqueza espiritual.
Recuerden que es preferible la mas amarga de las verdades a la mas dulce de las mentiras. No te mientas más, el lujo y la abundancia de dinero vale demasiado poco solo proporciona un lamentable y efímero bienestar. preocúpate principalmente por enriquecer tu espíritu.

sábado, 23 de enero de 2010

¿es bueno ser humilde , obediente y moralmente correcto?

La moral es justamente tan "inmoral" como cualquier otra cosa sobre la tierra; la moralidad misma es una forma de la inmoralidad.
El triunfo de un ideal moral es alcanzado, como todo triun­fo, por los mismos medios "inmorales": violencia, mentira, calumnia, injusticia.

¿Cómo se logra domesticar al animal llamado ser humano? ¿Cómo se le inculcan valores morales y se lo hace actuar moralmente? la respuesta es: por medios inmorales , como la violencia, las mentiras, la represión, causando sufrimiento, mediante premios y castigos, en resumen, educándolos para que sean animales domésticos útiles y capaces de vivir junto a otros seres útiles, domesticados , moralmente correctos y obedientes.
¡Qué poco nos conocemos! creemos que existe gente buena y mala por naturaleza, creemos que existen las “esencias”, cuando todo hombre o mujer es el resultado de un proceso de domesticación que lucha contra los componentes de la naturaleza humana que tienen rasgos antisociales , es decir, la educación lucha ferozmente contra los instintos egoístas. Para convertir a los humanos en seres apaci­bles, justos, sobrios, modestos, respetuosos, delicados, decididos, cas­tos, honestos, fieles, creyentes, rectos, confiados, resignados, piado­sos, amables, concienzudos, sencillos, dulces, justos, generosos, indulgentes, obedientes, desinteresados, seres sin envidia, buenos, la­boriosos y mediocres (en general esto es lo que busca la educación formal).

Según el sistema político, las características de la sociedad, se lo domesticara de determinada manera, siempre la educación depende de la sociedad. Responde a las demandas y necesidades de esta, su poblacion , sus lideres y sus instituciones.

¿Pero podemos pretender que la educación tenga otros objetivos que hacer a unos animales “inteligentes”, pero egoístas, seres “virtuosos”? ¿La educación podría tener otros fines que socializar y adaptar a las personas a vivir en sociedad? ¡Este es el problema! ¿Debemos sacrificar la individualidad para beneficio de la colectividad, o debemos reivindicar la individualidad para beneficio de la humanidad?

viernes, 15 de enero de 2010

La diferencia entre jesus y los cristianos.

¿Qué es lo que negó Cristo?: todo lo que hoy se llama cristiano.
Toda la doctrina cristiana de aquello que debe ser creído, toda la "verdad" cristiana es pura mentira, engaño e ilu­sión, y justamente lo contrario de aquello que constituyó al principio todo el movimiento cristiano.
Precisamente lo que en el sentido de la Iglesia católica es el cris­tianismo será, de ahora en adelante, lo anticristiano: pondremos perso­nas y cosas en lugar de símbolos, historia en lugar de hechos eternos, una prácti­ca de vida en vez de puras fórmulas, ritos, dogmas.
Cristiana es la perfecta indiferencia hacia el dog­ma, culto, sacerdotes, Iglesia, teología.
La práctica del cristianismo no es mera fantasía, como tam­poco lo es la práctica del budismo: es un medio para ser feliz.

El gran hombre que fue Jesús se defien­de contra la doctrina de la expiación y de la penitencia; muestra cómo se debe vivir para sentirse "divinizado" y có­mo no se repara nada con la enmienda y el remordimien­to: "nada hay en el pecado", es su afirmación principal.
“El que nunca allá pecado que arroje la primer piedra”
(su creencia en los pecados y en dios no la juzgaremos aquí, estaba limitado por su época , era un humano no un dios , por eso puede equivocarse)
El reino de Dios es un estado del corazón, no es nada visible que "esté sobre la tierra". Es un estado espiritual. El reino de Dios no adviene cronológicamen­te ni históricamente, no según el calendario, como algo que un día no existía y otro día existió, sino que es una transformación de sentimientos, algo que puede existir o puede no existir siempre...
Jesús dijo: "Contra aquel que nos hace daño no debemos ofrecer resistencia ni con las palabras ni con el corazón.
No debemos establecer diferencia alguna entre extranjeros y nacionales, entre extranjeros y compatriotas.
No debemos encolerizarnos contra nadie, no debemos me­nospreciar a nadie. Debemos dar limosna a escondidas. No debemos querer ser ricos. No debemos jurar. No debemos juzgar. Debemos perdonar, debemos olvidar. No debemos re­zar públicamente."
La "bienaventuranza" no es una mera promesa: es todo esto, cuando se practica y se vive conforme a tales máximas.
La doctrina de las recompensas y los castigos se ha in­troducido de una manera absurda: con ella todo se ha echado a perder.
La posterior significación de las doctrinas y vida de los primeros cristianos, como si todo hubiese sido prescrito y meramente seguido...
Y luego el cumplimiento de las profecías: ¡ todo ello ha si­do falsificado y hecho a propósito!
Jesús instituyó una vida real, una vida de verdad enfrente a la vida ordinaria. Fue un subversivo, un gran revolucionario. Proponía otra forma de vida , otra moral , otro orden social y murió luchando por esta causa.(estaba mas cerca de un revolucionario marxista o anarquista que de un sacerdote)
Combatía la jerarquía dentro de la comunidad;, la justicia e igualdad, el amor entre los pueblos y las personas. No prometía una recompensa proporcionada a las obras, ni la competencia entre las personas. El pretendía establecer el paraíso terrenal.
La Iglesia es justamente lo contrario de aquello que Jesús predicó y de lo que encargó a sus discípulos que predicaran.
Pues esta tiene jerarquías, se formo en la edad media una clase dominante que se imponía sobre el pueblo (el clero), que llevo a cabo sangrientas guerras en nombre de la cruz, que se enriqueció y fue despótica, opresora e inmoral
La iglesia se caracteriza por su intolerancia, imposición y gran poder económico (el lujo del vaticano es antagónico con el estilo de vida de Jesús y su predica de la humildad y su oposición al lujo)
La vida ejemplar consiste en el amor y la humildad, en la abundancia del corazón que no excluye a los más humildes; en la renuncia formal al derecho de defensa, a la victoria en el sentido del triunfo personal; en la creencia en la bienaven­turanza aquí en la tierra, pese a la miseria, a las dificultades y a la muerte; en la mansedumbre, en la ausencia de ira, de soberbia; en no querer recompensa, en no ligarse a nadie; en el señorío más espiritual: una vida orgullosa de obedien­cia y pobreza.
Cuando la Iglesia acaparó todas las prácticas cristianas y sancionó la vida en el Estado, es decir, aquella vida que Je­sús había combatido, el sentido del cristianismo cambió, transformándose en la creencia en cosas increíbles, en el ce­remonial de rezos, solemnidades, fiestas, etc. Los conceptos de pecado, absolución, castigo, recompensa, cosas todas de poca importancia y casi eliminadas en el primer cristianismo, pasan ahora a primer término.
El cristianismo predica la castidad o ascetismo ¿pero Jesús la predicaba?

De este modo el "Crucificado" recibe una nueva interpre­tación. En sí la muerte de Cristo no era lo principal, ni la figura de cristo es la base de la doctrina catolica...; sólo fue un signo más de cómo nos debemos conducir frente a las autoridades y leyes del mundo, fue usado como un instrumento: no resistir..., aquí está el ejemplo a seguir. Esto es lo que reivindica la iglesia, la sumisión incondicional. Los “cristianos” quitaron su contenido subversivo a la predica de Jesús, para solo dejar lo que esta en relación con sus intereses.(pocos cristianos por cierto)
La voluntad de poderío de la iglesia católica utilizo como medios para llegar y mantener al poder al buen Jesús y a sus buenos e ingenuos seguidores para crear su gran imperio. De esta manera pueden construir su paraíso terrenal unos pocos, a costa de la miseria, sumisión, e ignorancia de millones de personas. Posiblemente si desaparecieran los pobres e ignorantes, desaparecería la iglesia cristiana, esto explica la defensa del catolicismo (y otras corrientes cristianas) por mantener el sistema capitalista y su oposición a todo movimiento de emancipación de la humanidad.

martes, 12 de enero de 2010

No todo esta perdido, quedan esperanzas

Las morales y las religiones han sido los principales medios con los cuales se ha podido hacer del hombre lo que se ha querido, dirigiéndolo hacia determinados objetivos, haciéndole transitar por ciertos caminos y impidiendo el andar por otros senderos.
La moral cristiana y todas las morales que proponen la humildad como una de sus bases persiguen como "progreso" el "empequeñecimiento" y la domesticación del hombre. Dirigen a la humanidad al sometimiento a seres tan mediocres como los que obedecen, transforma en mediocres a los que dominan y a los dominados. En pocas palabras, nos llevan a la decadencia.
¿Pero hay otro camino? ¿Se puede proponer una moral que promueva el crecimiento y la elevación sin perjudicar a los demás? ¿Es posible dirigir al animal hombre hacia la potenciación de sus capacidades sin promover el egoísmo _ antisocial (o competencia) que impide todo accionar en conjunto y toda gran felicidad?
No se si es posible pero es hora de pensar en tomar otro camino antes de seguir empequeñeciendo y domesticando al hombre y a la mujer. ¡Intentemos una salida, usemos la creatividad y todo lo que queda de grande en la especie humana, la imaginación, el arte, la sabiduría de los grandes hombres del pasado y del presente, para construir así, la “gran humanidad del futuro”, para salvar así al mundo de la destrucción que genera el ser humano sobre el planeta tierra!
Solo así nacerá otra vez la esperanza de acercarnos al paraíso terrenal, solo creando nuevos caminos y puentes podremos superar los obstáculos que no nos permiten avanzar.
Llámenlo Revolución cultural, transmutación de valores, cambio estructural, transformación social radical o como me gusta llamarlo a mí: cambiar el mundo por AMOR A LA HUMANIDAD Y A LA TIERRA. Este cambio de dirección considero que es lo único que nos queda para superar la desesperanza que invade nuestros corazones y nubla nuestras mentes……….

martes, 29 de diciembre de 2009

Sueños de libertad de un anarquista.

Sueño un país que ignore el sufrimiento,
en el cual nadie de soledad padezca
y los corazones se atrevan a la esperanza
sin que un manto oscuro sus deseos ennegrezca.

Un país ignorando lágrimas y tristezas,
donde el bienestar desplace a los tormentos,
sueño un país que ignore el sufrimiento,
en el cual se pueda vivir con entereza.

Sueño un país en el que todo hedor de miseria
sea imposible; donde ni hambre ni frío
nadie deba sufrir; en el cual libre, plena,
brillante, la vida se pueda finalmente vivir.

Sueño un país donde la ciencia fecunda
genere en todos un deseo noble y hermoso:
el deseo de saber, sin que, pesado y gravoso,
ningún límite confine el vuelo de la mente.
Sueño un país donde sin diferencia alguna,
sin el fin grosero del oro y los honores,
bajo el único estímulo del acuerdo común
se vean cumplir las más diversas labores.

No es en el cielo donde ese país se encuentra.
Es en nuestro mundo, lleno de errores y prejuicios,
y del que quisiéramos huir hacia otra meta,
es sobre este mundo amargo donde su fundación espera.

Es entre los cansados de demoras y enredos,
entre los decididos a actuar aquí y ahora
que brillará, radiante, el sol de nuestros sueños
siempre que nuestra voluntad se funda en una sola.

*Emile Armand

viernes, 18 de diciembre de 2009

Nihilismo

Nihilismo: falta la finalidad; falta la respuesta al “¿para qué?
¿qué significa el nihilismo? -que los valores supremos se desvalorizan.

Él es a m b i g u o

Puede ser un signo de fortaleza: la fuerza del espíritu puede haber crecido de tal manera que sus finalidades preexistentes (“convicciones”, artículos de fe) son inapropiadas.
El nihilismo como fenómeno normal puede ser un síntoma de creciente fortaleza o de creciente debilidad, puede ser,
en parte, que la fuerza para crear, para querer, ha crecido hasta el punto de no requerir más de estas interpretaciones totalizantes e engaños metafisicos de sentido . (nihilismo activo)

Pero por otro lado puede ser, un signo de fuerza insuficiente para asignarse ahora nuevamente de modo productivo una meta, un “¿para qué?”, una fe. Este seria el nihilismo pasivo, que se relaciona con la debilidad y la frustración. Es la consecuencia de la aparición del pesimismo.
La fuerza del espíritu puede estar fatigada, agotada, de forma que las metas y valores hasta ahora existentes resultan inadecuados y ya no encuentran ningún crédito, la decadencia genera la descomposición y la perdida de valor de la vida.
incluso la fuerza creativa que genera sentido cesa y la desilusión se vuelve el estado imperante. La incapacidad de creer en un “sentido”, la “falta de fe” reinan entre los nihilistas pasivos.
¿Qué significa la ciencia en relación con ambas posibilidades?
1) Nihilismo activo: como signo de fuerza y autodominio, como poder-prescindir de mundos ilusorios dispensadores de consuelo y salvación
2) nihilismo pasivo: como destructora de las creencias que hacían soportable la vida, crece el sentimiento de desilusión, la ciencia tiene un efecto debilitante. La fe en la verdad esta en descomposición, no hay bases firmes sobre las que pararse para poder construir.

-la falta de fe: ¿En que medida la falta de fe adquiere nuevo valor; si no existe en absoluto un mundo verdadero?

El mundo pierde su sentido , su fin, por lo tanto pierde su valor y Al volverse el hombre más pobre y no estar ya mas en posesión de la fuerza para interpretar; es decir al no tener la fuerza de crear ficciones, aparece el nihilista. Un nihilista es un hombre que juzga que el mundo tal y como es no debería ser, y que el mundo tal y como debería ser, no existe. Por consiguiente, existir (obrar, sufrir, querer, sentir) no tiene ningún sentido.

Esto sucede como consecuencia de la perdida de valor de las verdades eternas, la perdida de fe en dios y la moral de esclavo que nos impusieron. Pero la moral ha protegido a la vida contra la desesperación, contra el hundirse en la nada entre los hombres y las clases brutalizadas y oprimidas por otros hombres: pues el sentimiento de nuestra impotencia frente a otros hombres y no frente a la naturaleza es lo que engendra la amargura más desesperada contra la existencia. La moral ha considerado a los que detentan el poder y ejercen la fuerza, a los «señores» en general, como los enemigos del hombre común, de los cuales hay que protegerlo, es decir, en primer lugar animado y fortalecido. Por consiguiente, la moral ha enseñado a odiar, a despreciar en lo más profundo del alma lo que constituye el rasgo distintivo de los señores: su voluntad de poder. Suprimir, negar, derruir esta moral: esto sería proveer al impulso mejor odiado de una sensación y de una valoración inversas. Si el que sufre, el oprimido, dejase de creer que tiene un derecho a despreciar la voluntad de poder, se precipitaría en una desesperación desesperanzada. Se daría este caso si ese rasgo fuese esencial para la vida si se comprobase que incluso esta voluntad moral no es más que una máscara de la «voluntad de poder», que este odio y este desprecio mismos son también una voluntad de poder. El oprimido se daría cuenta entonces de que está situado en el mismo nivel que su opresor y de que no goza frente a él de ninguna prerrogativa, ni tiene un rango superior.

la moral ha enseñado la resignación, la humildad, etc. Suponiendo que esta fe en esa moral sucumbiera, los mal-librados, privados de consuelo, sucumbirían.
Este sucumbir se presenta como una autodestrucción, una selección instintiva de aquello que tiene que obrar la destrucción. Síntomas de esta autodestrucción de los mal-librados: la autodestrucción, la intoxicación, la embriaguez, el aniquilamiento por el sacrificio, y sobre todo la necesidad instintiva de realizar unos actos con las cuales se hace de los poderosos enemigos mortales (-criándose, por así decir, sus propios verdugos), la voluntad de destrucción, expresión de un instinto más profundo aún que el instinto de autodestruirse: la voluntad hacia la nada.
El nihilismo es el síntoma de que los que estaban sometidos (esclavos de la moral, el capìtal y la religión) han perdido toda posibilidad de consuelo; de que destruyen para que se les destruya; de que, privados de la moral, ya no disponen de ninguna razón para «resignarse»: de que se sitúan en el plano del principio contrario y quieren, también ellos, ejercer el poder obligando a los poderosos a convertirse en sus verdugos. Es el resultado de que sus vidas ya no tienen sentido y por la tanto buscan darle sentido mediante una revolución que los lleve al poder. Pues el único sentido de la vida es la voluntad de poder.

No es que la «penuria» haya aumentado: ¡al contrario!: «Dios, moral, resignación, obediencia eran remedios contra un terrible grado de miseria: el nihilismo activo aparece en circunstancias relativamente mucho más favorables. El mero hecho de sentir que la moral está superada y que dios no existe presupone un relativo nivel de cultura espiritual, y éste a su vez presupone un relativo bienestar. Lo que aumento no es la miseria , sino que entro en decadencia la moral de esclavos y aumento el pensamiento critico.

¿Pero existe una solución para este sin-sentido en que se convirtió la vida?

¡No buscar el sentido de las cosas sino introducirlo! ¡ No aceptar metas ni fines , crear fines nosotros mediante nuestra voluntad de bienestar, debemos establecer nosotros fines para la vida, debemos ser creativos , ser los artistas que construyan el cielo en la tierra!
Es esta la salida al abismo nihilista: buscar y crear un sentido para la existencia o perecer por el sin-sentido.



* _ENSAYO BASADO EN LOS TEXTOS DE NIETZCHE QUE TRATAN EL PROBLEMA DEL NIHILISMO

martes, 15 de diciembre de 2009

Recortes de la voluntad de poder

estoy sumergido en las peligrosas aguas de un texto sorprendentemente revelador: la voluntad de poder. aqui expondre algunos recortes de este texto que aun continuo leyendo....

El pesimismo moderno es la expresión de la inutilidad del mundo moderno, no del mundo y de la existencia en general.

CAUSAS DE LA APARICIÓN DEL PESIMISMO:
1) Los instintos vitales más poderosos y más fecundos han sido "calumniados" hasta aquí, de suerte que sobre la vida pesa una maldición.
2) La bravura creciente y la desconfianza más temeraria del hombre comprenden que estos instintos no pueden ser separados de la vida y, por consiguiente, se vuelven contrala vida.
3) Sólo prosperan los mediocres, que no sienten este con­flicto ; la especie superior fracasa e indispone contra ella como producto de la degeneración; por otra parte, nos indignamos contra el mediocre que quiere aparecer como el fin y el sen­tido (nadie puede ya responder a un "¿porqué?").
4) El empequeñecimiento, la facultad de sufrir, la inquie­tud, el apresuramiento, la confusión aumentan sin cesar; la actualización de todo este movimiento, eso que se llama la"civilización", es cada vez más fácil y el individuo "desespe­ra" y se "somete" ante este enorme mecanismo.

¿Qué es lo que ha sido calumniado? Lo que separa a los hombres superiores de los inferiores, el instinto creador de abismos.
_ la mayor injusticia es querer igualar a los mediocres con los creadores luchadores y talentosos.
¿Qué es lo que ha sido divinizado?_ Los instintos de valora­ción del rebaño, la mediocridad (aquello que solo hace la subsistencia po­sible pero no busca la "gran vida" , la plenitud y gran felicidad).

Se acercan los tiempos en que habremos de pagar muy caro haber sido cristianos durante dos mil años: estamos perdiendo el punto de apoyo que nos hacía posible la vida: ignoramos de dónde venimos y adonde vamos. Toma asi protagonismo el nihilimo .................

(la proxima publicacion tratara el tema del nihilimo)

lunes, 7 de diciembre de 2009

Los mediocres.

Los mayores enemigos de toda posible emancipación de la humanidad son los mediocres.
Por mediocre entiendo a todo los seres humanos que creen que son libres, pero son esclavos, que creen que eligen, que son “buenos” y honrados, pero en realidad son los que impiden la sinceridad, la honradez y la bondad. Se caracterizan por su indiferencia, por huir de los problemas, por su cobardía, su gran ignorancia y su falta de voluntad por luchar por un mundo mejor.
Son inconscientes de su mediocridad, de que son enemigos de toda revolución. Es que ni siquiera son concientes de por que son lo que son.
Son esos seres que parecen buenos, obedientes, trabajadores y que no molestan a nadie. Pero el no “molestar a nadie” es lo que los hace tan peligrosos, pues estas características se transforman en un velo que cubre su potencial contrarrevolucionario, es su insignificancia lo que impide ver que son enemigos de los grandes luchadores que siguen los caminos de la libertad.
Los mediocres piensan que tienen libertad, pero en realidad le tienen miedo a la libertad, no incomodan, pero son un gran obstáculo, que actúa como barrera para todo ser que busca alcanzar la liberación. Se conforman con lo que tienen y no tienen grandes pretensiones. Son, en síntesis, los mejores aliados de las clases dominantes y explotadoras y estas clases se dieron cuenta de esto, por eso promueven la mediocridad por lo medios de comunicación (además de utilizar otros medios mas sutiles).
Hacen lo que se “debe hacer, dicen lo que esta bien decir, son ubicados, moralmente correctos, no se “meten en cosas raras” y no se preocupan por lo que no hay que preocuparse, es decir son obedientes y sumisos a lo que establecen los poderosos y nunca se rebelan.
Los mediocres “no pinchan ni cortan” aparentemente no hacen mal nadie, no se meten con nadie, no buscan problemas, no critican, no se meten en política. Se ocupan de sus asuntos y no se meten en lo de los demás. Están resignados y “felices” con su vida insípida. En resumen son las ovejas obedientes que dan su lana a sus pastores y solo piden seguir viviendo sin más ambición que continuar con su mediocre vida y su lamentable bienestar. Creen que aman y son amados ¿pero que saben en realidad de amor los mediocres?
Pero estos seres deberán perecer para que nosotros, los sedientos de libertad, podamos florecer. Cuando digo perecer no me refiero a que deben dejar de vivir, solo me refiero a que deben estos seres dejar de ser mediocres. Es decir deberán dejar de ser lo que son para poder ser libres ellos y nosotros. ¿Después de todo, quien de nosotros alguna vez no fue un mediocre o acaso nacimos críticos y sedientos de la búsqueda por la emancipación? ¿Acaso no estabamos en la caverna y un dia de casualidad encontramos el camino que nos guio hacia la "luz"?
Debemos tomar medidas para que los mediocres dejen de existir en sus contrarrevolucionarias condiciones, para así unirlos a la lucha por la liberación de la humanidad. Debemos luchar por apagar su frialdad y conformismo, despertando así la disconformidad, el malestar oculto, las grandes pretensiones y reivindicaciones, la critica con vistas a la emancipación, etc. Debemos promover y actuar con vistas a derrotar a nuestro peligroso enemigo: la mediocridad. Esta lucha no debe tener compasión, deberá ser tan despiadada o mas que la que ponen en practica las clases dominantes para mantener su poderío. Debemos utilizar todas las herramientas que estén en nuestra disposición para acabar con la mediocridad o nosotros/as nos convertiremos en unos repugnantes mediocres.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Debemos cambiar las circunstancias, para cambiar nuestra vida.

Las circunstancias marcan a la vida, como el transcurso de la vida transforma a las circunstancias. Esto es lo que hace que la vida sea inseparable del contexto, las experiencias vividas, la sociedad, la cultura y la situación económica en que se encuentra cada persona.
Cuando nos representamos a alguien como bueno o malo, no podemos separarnos de las circunstancias en que esta esa persona. Por esto robar o matar no puede ser definido como algo malo o bueno indefinidamente o a priori. Pues los actos son inseparables de la situación en que se encuentran las personas que los llevan a cabo, toda acción, pensamiento o discurso esta en relación con las circunstancias. Si mato a alguien no estoy haciendo una mala acción, ni siquiera algo incorrecto. Depende de la situación. ¿Si una mujer mata a un hombre que la violo salvajemente o si una madre asesina al padre de sus hijos al enterarse que este violo durante años a su hija de 11 años, podemos decir que esta mujer es mala? ¿Si alguien no tiene para comer y roba en un mercado una fruta para alimentarse y poder seguir viviendo, este hombre es malo? ¿si me sobra el dinero y uso mi abundancia para simular que soy una persona amable, dando limosnas a los pobres delante de cámaras de televisión para así parecer bondadoso, seria bueno solo por ayudar a los pobres?
Esto solo para mencionar algunas circunstancias, todo se debe juzgar teniendo en cuenta las circunstancias. Aunque pensándolo mejor si cambian las circunstancias no haría falta posiblemente ni siquiera tener leyes. Cambiemos las circunstancias y digamos adiós a la mayoría de los delitos.

Los dogmas como “no mataras” o “no robaras” se traducen en leyes sin-sentido, sin una relación fundada en la compleja realidad, ni conectada con la naturaleza de la condición humana. Estas leyes le dan continuidad y fuerza al grupo que nos domina manejando gran parte de nuestras existencias.

Matar al que te oprime no puede considerarse como una maldad (para alguien “decente”), pero la rebelión entra en oposición con las virtudes cristianas de obediencia, humildad y sumisión. Robar a un millonario tampoco es indecente, ni malo, Pero esta mal hacer eso con “los opuestos a Jesús”, pues la religión dice que no corresponde robar. Se debe dejar al que tiene en abundancia y le sobra para vivir el derecho a que siga viviendo en el lujo y continué con su ostentación. Pues de lo contrario seremos pecadores…..
Pero el cristianismo es un producto de la enajenación e invenciones de las generaciones pasadas, que debido a la estupidez de la mayoría indiferente de las nuevas generaciones y a la voluntad de engañar para obtener ventajas de los poderosos, aun sigue existiendo. ¿Pero a esta religión le corresponde seguir dirigiendo nuestras bases morales y éticas?

¡No te sometas, debemos oponernos a estas reglas entupidas que dirigen y tienen tanta importancia en nuestras sociedades!
El mejor millonario es el que deja de existir, la paz y la justicia se logran eliminando a la injusticia y a los que generan violencia. Basta de alejarnos de las circunstancias reales, seamos decididos y perseverantes en la lucha, la voluntad puede destruir las barreras que construyeron los esclavos del cristianismo. ¡Compañeros de ruta no nos rindamos jamás ante nuestro alicaído enemigo! ¡Pongamos a los excrementos en el retrete y tiremos la cadena para que se vayan y no dejen ni siquiera su olor desagradable!
No queremos ni leyes eternas y dogmáticas, ni iglesias, ni poder del clero, ni más engaños de los parásitos que absorben la vitalidad de las personas. Solo queremos cambiar estas circunstancias para encontrarnos en otra posición, con otras posibilidades, pero para lograr esto….. ¡Hagamos arder a la religión con las llamas de nuestra pasión por la libertad, destruyamos a los opresores de la humanidad¡
Yo tengo una receta que robe de un filosofo loco, usémosla y probemos su sabor…. ¡¡luchemos por la transmutación de valores!! ¡Terminemos de matar a dios!

_si luchar contra los que nos oprimen es un pecado que nos condena al infierno, digamos: el infierno no puede ser peor que ser dominados por los representantes del cielo en la tierra…….

domingo, 8 de noviembre de 2009

Sobre el problema de huir de la realidad.

la moral y vision del mundo cristiana, judia , musulmana, etc. son productos de una realidad en la que el sufrimiento practicamente obliga a huir de la dura realidad para esconderce en agradables y consoladoras mentiras.
Sólo quien sufre de la realidad tiene razones para sustraerse a ella por medio de la mentira. Mas
sufrir de la realidad significa ser una realidad malograda... El predominio de los sentimientos de desplacer
sobre los sentimientos de placer es la causa de esa moral y religión basadas en la ficción; mas tal predominio es la fórmula de la eterna ignorancia y oscuridad. La fe se traduce en no queres saber la verdad, es decir, en el miedo a la "luz".
la religion para sobrevivir no
puede dejar de cerrar o poner obstaculos a todos los caminos sinceros, honrados, verdaderamente científicos del conocimiento. Los transforma en
caminos prohibidOs. La misma duda es un pecado.
Las convicciones son cárceles. Esa gente no ve
suficientemente a distancia, no ve debajo de sí; mas para tener derecho a opinar acerca del valor y desvalor
es preciso ver quinientas convicciones debajo de sí, tras sí... Todo espíritu que persiga un fin grande y diga
sí a los medios conducentes al logro del mismo es escéptico. El no estar atado a ninguna
convicción, el estar capacitado para el mirar DUDANDO, es un atributo de la fuerza de la busqueda sincera por las verdades. La gran pasión por la busqueda de la verdad es una conviccion, pero es La convicción utilizada como medio: muchas cosas se las logra únicamente mediante una convicción. La gran
pasión necesita y consume convicciones; no se les somete, tiene conciencia de su soberanía. A la inversa, la
necesidad de fe, de algún sí y no absoluto, es una necesidad dictada por
la debilidad. El hombre de la fe, el “fiel”, de cualquier índole, es necesariamente un hombre dependiente,
uno que no es capaz de establecerse a sí mismo como fin, de establecer fin alguno por su cuenta. El “fiel”
no se pertenece a sí propio; sólo puede ser un medio, tiene que ser consumido, necesita de alguien que lo
consuma. Su instinto exalta la moral de la alienación de sí mismo; a ella lo persuade todo: su cordura, su
experiencia, su vanidad. Toda fe es de por sí una expresión de alienación de sí mismo, de abdicación del
propio ser... Si se considera la necesidad que tienen los más de una norma que desde fuera los ate y sujete;
que la coerción, en un sentido superior de esclavitud, es la condición única y última bajo la cual prospera el
individuo de voluntad débil.
lamentablemente predomina la debilidad entre las personas, la mayoria prefiera y acepta afirmaciones o sentencias vacias, no tienen tiempo para escuchar argumentos. Por esto los charlatanes carismaticos tienen mas exito entre las masas que los grandes intelectuales.
La mentira más corriente es aquella con
que uno se miente a sí mismo; Ahora bien, este empeñarse
en no ver lo que se ve, este empeñarse en no ver tal cual se ve, cabe decir que es la premisa capital de todas las religiones dogmaticas (y tambien de las ideologias politicas). Para el mediocre la mediocridad es una felicidad, la ignorancia es un gran placer, por esto los ignorantes son mayoria.
La creencia en la inmortalidad sirve para
desvalorizar “el mundo”, la "otra vida" hace descuidar esta vida. Con el “más allá” se mata la vida y la lucha por la buena vida.
Terminemos con la idea de la otra vida, con la fe y con la religion. ¡Construyamos una nueva vision del mundo, que se base en este mundo!

sábado, 24 de octubre de 2009

¡terminemos con el opio de los pueblos!

Días hay en que me domina un sentimiento más negro que
la más negra melancolía: el desprecio hacia los hombres. Y para no dejar lugar a dudas acerca de qué es lo
que desprecio, quién es el que desprecio, aclaro: es el hombre de ahora, el hombre del que de un modo fatal
resulto contemporáneo. El hombre de ahora; me asfixia su aliento impuro... Hacia lo pasado, como toda
criatura consciente, practico una gran tolerancia, esto es, un generoso dominio de mí mismo; recorro con
una cautela sombría el manicomió de milenios enteros, ya se llame “cristianismo”, “credo cristiano” o
“iglesia cristiana”, cuidándome muy mucho de hacer responsable a la humanidad por sus locuras. Pero mi
sentimiento experimenta un vuelo y estalla en cuanto me asomo a los tiempos modernos, a nuestros
tiempos. Nuestra época está esclarecida... Lo que antes era tan sólo una enfermedad, es ahora una
indecencia; ahora es indecente ser cristiano. Y éste es el punto de partida de mi asco. Miro a mi alrededor: no ha quedado una sola palabra de lo que en un tiempo se llamara “verdad”; sabemos que dios ha muerto, ya no soportamos ni que un sacerdote pronuncie la palabra “verdad”. Por muy modesta que sea la probidad exigida, hoy día no se puede
menos que saber que con cada frase que pronuncia un teólogo, un sacerdote, un papa, no yerra, miente; que
ya no es posible mentir “con todo candor”, “por ignorancia”. También el sacerdote sabe como todo el
mundo que ya no hay ningún “Dios”, ningún “pecador” ni ningún “Redentor”; que el “libre albedrío” y el
“orden moral” son mentiras; la seriedad, la profunda auto superación del espíritu ya no permite a nadie
ignorar todo esto. Todos los conceptos de la Iglesia están desenmascarados como lo que son: como la más
maligna sofisticación que existe, con miras a desvalorizar la Naturaleza, los valores naturales; el sacerdote
mismo está desenmascarado como lo que es: como el tipo más peligroso de parásito, la araña venenosa
propiamente dicha de la vida... Sabemos, nuestra conciencia sabe hoy, qué valen, para qué han servido, en
definitiva, esas invenciones inquietantes y siniestras de los sacerdotes y de la Iglesia con las que ha sido
alcanzado ese estado de auto violación de la humanidad que ha hecho de ella un espectáculo repugnante.
Los conceptos “más allá”, “juicio final”, “inmortalidad del alma”, “alma”; se trata de instrumentos de
tortura, de sistemas de crueldades mediante los cuales el sacerdote llegó al poder y se ha mantenido en él...
Todo el mundo sabe esto; y sin embargo, todo sigue igual que antes. ¿Dónde ha ido a parar el último resto
de decencia, de respeto propio, ya que hasta nuestros politicos, por lo demás hombres nada escrupulosos y
anticristos de la acción cien por cien, se llaman todavía cristianos y comulgan?... ¿A quién niega el cristianismo? ¿Qué es lo que llama “mundo”? (acaso el cristianismo no es amor al prójimo, compasión y altruismo)
El ser soldado, juez, patriota; el resistir; el ser un hombre de accion; el buscar su propia ventaja; el ser
orgulloso... Cada práctica de cada instante,, cada instinto, cada valoración traducida en acción, es hoy día
de carácter anticristiano; ¡qué engendro de falsía ha de ser el hombre moderno, ya que a pesar de todo no le
da vergüenza llamarse todavía cristiano!

domingo, 11 de octubre de 2009

Sobre la dulce ignorancia.

¿Seremos Envidiosos de las personas que son felices viviendo en la ignorancia? ¿Por que queremos transmitirle conocimientos? ¿Acaso nosotros no éramos más felices cuando éramos ignorantes? Solo el instinto de venganza provocado por la envidia puede explicar nuestro desprecio hacia los ignorantes que son tan felices con la “anticultura”. Los que encuentran bienestar en la falta de explicaciones y en las supersticiones. No suelen tener sed de conocimientos, ni amor por la sabiduría. Solo viven y son felices a su manera, observan con asombro al que muestra sabiduría. Pero ellos no envidian nuestra falta de felicidad, prefieren su dulce ignorancia a nuestra amarga sabiduría.
Creemos que podemos y debemos educar a los ignorantes pero: ¿Acaso la gente que vive en la caverna no están mejor que los que conocen la luz? La luz nos ha hecho ver demasiados acontecimientos desagradables, en cambio la oscuridad de la caverna garantiza el bienestar de la falta de experiencias.
Lamentablemente somos tan egoístas que insistimos en intentar sacar a las personas de la agradable caverna en que viven.
¡Los que queremos más razón y cultura somos tan envidiosos y egoístas que no soportamos la felicidad ajena! Pero esto lo admitimos con orgullo y por eso queremos ser a pesar de todo los asesinos de la ignorancia y de la “felicidad”.

viernes, 2 de octubre de 2009

La importancia de la emancipación individual.

«Nosotros los que conocemos somos desconocidos para nosotros, nosotros mismos somos desconocidos para nosotros mismos: esto tiene un buen fundamento. No nos hemos buscado nunca, – ¿cómo iba a suceder que un día nos encontrásemos?»

“Necesariamente permanecemos extraños a nosotros mismos, no nos entendemos, tenemos que confundirnos con otros, en nosotros se cumple por siempre la frase que dice ‹cada uno es para sí mismo el más lejano›, en lo que a nosotros se refiere no somos ‹los que conocemos›...”.Nosotros los que conocemos no somos los que nos conocemos, somos desconocidos para nosotros mismos. Por eso nuestro problema, el problema del nosotros, también es: ¿cómo conocer (nos)? **

¿Sino nos conocemos a nosotros mismos como podemos pretender conocer lo que es exterior a nosotros? ¿Sino podemos cambiar lo que somos y la forma en que vivimos podemos ser tan osados de pretender cambiar el mundo, la sociedad o a las demás personas? ¿Acaso esto no es un descarado atrevimiento?
por eso es necesario tener en cuenta esto : primero debes cambiarte a ti mismo , luego intenta si te quedan fuerzas y ganas cambiar a los demás y para pretender conocer de veras algo exterior a ti debes conocerte a ti mismo primero.
Debes criticarte duramente a ti mismo y luego, si sobrevives a la autocrítica, critica a los demás.
Primero debes saber quien sos para poder saber que quieres ser. Debes saber que haces, para comprender que es lo que quieres hacer.

Cambiar el mundo que nos desagrada empieza por cambiar uno mismo. Si quieres curar lo que esta enfermo, primero debes estar sano, conocer la salud para diferenciarla de la enfermedad. Solo así sabrás que es la autentica salud y como debe buscarse, además sabrás como identificar lo enfermo para eliminarlo.
No pierdas más tiempo, investígate a ti, escarba dentro de ti, analízate y por fin comprenderás que eres, que deseas y por que lo deseas. Esto te dará más fuerza y el poder para cambiar, permitiéndote concretar tus auténticos deseos.

La revolución social, comienza por la revolución individual. Los liberados podrán liberar a los demás, solo los que alcancen la libertad subjetiva podrán dirigir la emancipación colectiva permitiendo transformar la libertad subjetiva en objetiva.

Enfrentemonos al mayor obstaculo para el conocimiento: el desconocimiento de de lo que somos realmente. ¡está es la ignorancia más vergonzosa! ¡supera esta situación, descubre quien eres realmente!


**la genealogía de la moral, f. Nietzsche